lunes, 16 de marzo de 2015

Nos merecemos bellos milagros, y ocurrirán

Viejo, quiero contarles el zarpado momento que estoy viviendo. La felicidad que me invade es magnánime y está por todos lados. La vida se empeña en darme caricias y alegrías. Y me voy a tomar mi tiempo para contarlo, aunque sean varios temas juntos. Es que muchas veces nos la pasamos de pena en pena, y aunque en esta red social solo mostramos las partes buenas de nosotros, realmente quiero hacer alarde de lo feliz que estoy, por mí y por los otros. Una especie de defensa de la felicidad. Para empezar, en no más de 20 días mi hermana, la de siempre, va a ser mamá. Por otro lado, ayer conocí a Cristina. La presi. La vi cara a cara en la casa rosada, a donde fui con Nuevo Encuentro, el maravilloso espacio que encontré después de entender que este año político nos obliga a ponernos los pantalones y hacernos cargo de nuestras convicciones. Y encima Boca vive un deja vù que en muy poco tiempo hizo brillar los ojos de todos. Osvaldo y Lodeiro, con reminiscencias de viejos conocidos que se juntaron y nos llevaron a la cima del mundo. Y mis amigos, esas malas influencias que me condenan a una vida de risas e historias sin principio ni final. Qué buen viaje a Perú, la puta madre. Cómo los quiero, qué fieles que son. Pero vuelvo a mi hermana. Flora. La misma con la que jugaba de chiquito a que ella era mamá, en aquel cuarto pequeñísimo de La Paternal que compartimos durante más de 4 años con una cama cucheta hecha por mi viejo, una mesa para jugar, una ventana y dos puertas: una que daba a la cocina-pasillo por la que teníamos que pasar para ir al baño, y otra que tenía un pizarrón pintado para jugar a la maestra o hacer cuentas, y que daba a un patio interior medio raro, con toldo y al que daban tanto nuestra habitación como la de mis viejos. En ese rincón llamado pieza, en el que años después y con la casa reformada sólo entró la mesa, pasé mis años de nene. Jugando. Siendo. Y los pasé con mi hermana, que ahora va a tener un hijo. Eso es lo más hermosamente difícil de concebir. Que esa relación suma un intérprete. Para siempre. Y para siempre también llevaré el recuerdo de hoy, que la presidenta del fin de ciclo las pelotas me habló sobre la importancia de la educación, y lo demostró ampliando el programa Progresar y aumentando el valor de las becas. Y aunque sostenga que a los bebés hay que tenerlos, dejando clara su postura sobre el aborto siendo ésta una de las luchas prioritarias del presente y del futuro, la sigo eligiendo. Me habló sobre una computadora mágica que rinde como 12.000 PC's caseras y que estará conectada con toda la Argentina. Me contó que la SUBE también llegará a La Plata, y seguiremos militando y dando la lucha hasta llegar al boleto estudiantil, porque el único homenaje real es ése. Me dijo que somos el país de Latinoamérica que más inversión social tiene, y me aclaró que lo social no es gasto: es inversión. También me habló sobre los CePla para mantener a los pibes alejados de la droga, con un Juan Carlos Molina -titular del SEDRONAR- que en poco menos de diez minutos se metió al público en el bolsillo y se recibió de interlocutor gracioso con un carisma de Cura que evidentemente no tiene ningún dirigente de este gobierno. La Casa Rosada y su gente terminó el día tan transpirada como contenta. Es que desde el momento en que la jefa se asomó al balcón y pidió perdón por no poder salir en todos los patios, agarré mi mochila y me fui a ese, al patio principal, por supuesto. Pero obviamente todos quisimos hacer lo mismo. Así que a apretujarse nomás. Su figura imanta, hipnotiza. Te llega de una manera que ni tu viejo ni tu novia podrían hacerlo. Pero así como la casa de gobierno terminó su día, yo no lo hice: me fui a comer con los pila, con mi familia. Cuatro personas que nos amamos profunda y locamente. Y estoy convencido de que ese amor son mis pies, mis piernas, lo que sostiene a todo el resto. Ahora los pies se los siento en la panza a mi hermana, la cuarta parte de mi vida. Bienvenida sea ella, la vida, en un momento tan hermoso. Bienvenido vas a ser, Salvi. Sean felices, tengan amigos, que lo demás no importa nada.

1 comentario:

  1. Buenas apreciaciones Pablito.
    Hay que refugiarse en el circulo cercano y ser feliz, por todo lo que fue y todo lo que viene. Mejor aún si sentís a tu espacio de pertenencia como una parte más de ese circulo. Tal vez es una frase hecha pero, que va.. "se necesita más gente gente comprometida para seguir transformando el proyecto de país".
    ¡Felicitaciones!

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