miércoles, 27 de abril de 2011

Rodolfo Livingston: “El promedio de velocidad de los autos en la Ciudad de Buenos Aires es de 17 kilómetros por hora”


En una charla de café con el arquitecto Rodolfo Livingston, arquitecto de 80 años, con once libros escritos, más de 500 publicaciones en el mundo, y dueño de una ideología poco común en la arquitectura, cuenta su proyecto de construcción de una plazoleta en La Paternal, ya que es el único barrio que no cuenta con una dentro de sus límites. Experto en urbanismo, cuenta sus opiniones sobre el tráfico y la contaminación visual que abunda en la Ciudad de Buenos Aires.

sábado, 23 de abril de 2011

Pappo, según Sergio Marchi


Escrita por: Pablo Pilanski

Sergio Marchi, autor de la biografía de Charly García y del libro “El hombre Suburbano”, que habla sobre la vida de Norberto “Pappo” Napolitano, contó detalles de la vida del ídolo del barrio, y aseguró que “andaba por el escenario como quien anda en pelotas por su casa”.

miércoles, 20 de abril de 2011

Video piñas Argentinos Fluminense

Aqui va el video de las piñas en el partido entre Argentinos y Fluminense.



Se escucharon portazos en los vestuarios, y los ayudantes de campo salieron casi llorando, llamando a la policía.
Vi pasar volando a algunos jugadores del bicho hacia el vestuario brasilero.
Se dieron de lo lindo.
En el video se escucha que Sergio Escudero provocó, pero aunque no se vea en el video, es Marquinho quien provoca. Escudero me dijo que "todo empezó por el 7 de ellos (Marquinho)", y Luis Segura, el presidente del club, disparó contra el árbitro diciendo que tuvo influencia en lo que pasó, y que "el cuarto gol de Fluminense tenía que aparecer y apareció, porque el penal que cobró, no existió".

miércoles, 23 de marzo de 2011

Cuento “Chino” en La Paternal




Integrante del ciclo Teatro para Todos, la obra de teatro leído “Las d’Enfrente”, protagonizado por China Zorrilla, pasó por el barrio y dio dos funciones en el Centro Cultural Resurgimiento. Está enmarcada en los comienzos del siglo XX y cuenta la historia de una familia que envidia a sus vecinos y que hará todo “por no ser menos que ellos”. Con entrada libre y gratuita, el Centro Cultural ubicado en Artigas 2262 abrió la temporada 2011.
Música de tango de fondo, y un olor a café que venía volando desde el bar. Lleno de gente en la antesala de una obra que se presumía a sala llena. Apenas se abrieron las puertas de la sala, los espectadores fueron pasando de a diez para que fuera más organizado. Igualmente, la imagen del momento fueron las abuelas que se tiraban encima de las sillas para conseguir un lugar privilegiado entre los 220 asientos distribuidos en la sala.
Ya con el pelo blanco, Concepción Zorrilla llegó en medio de los aplausos del público, que la recibió de pie. Subió al escenario acompañada del director Santiago Doria, y detrás de ellos subieron los demás actores: Jorge Rivera, Fito Yanelli y Marisol Otero, Marikena Riera, Laura Palmucci, Emanuel Biaggini y Paula Villanustre. Una linda obra de teatro en la que una familia adinerada no para de compararse con una familia vecina, que nunca aparece en escena. El tono italiano del padre de familia está muy bien representado, y ella, China, le pone su toque personal a la obra.
Una vez terminada la función, pudimos sentarnos junto a la actriz uruguaya:
-De la vista está perfecta, porque pudo leer todo el guión sin usar anteojos. Incluso el productor le hizo acordar en medio de la obra, y le dijo que no.
- No los quise agarrar. Tengo 89 años, cumplí el otro día, así que no tengo de qué quejarme, por lo menos no de eso.
- Contale a los lectores de la obra en general, y del público de hoy.
Esta es una muy linda obra, muy bien escrita. Imaginate que es el texto original, y a lo sumo le cambiaré una coma. Igualmente en mi vida he hecho muchas obras malas, y yo me las arreglo para divertirme. Además uno tiene la pared de rebote, que es como cuando jugás al tenis. Si la otra persona no es muy buena, se caen todas las pelotas. Si el público es bueno, vas a sentir: “Entendí el chiste” y se ríen cuando uno está esperando. Y entonces eso es como un aplauso, que parece que te estuvieran haciendo. Era muy buen público hoy. Y lo que pasa es que un cómico hoy en día, con lo que se dice, la ingenuidad de estas obras, que no tienen una puteada, no tienen nada, es transparente, entonces lo hace más querible para mí (sic).
-¿Sos buena contando cuentos?
-Yo tengo muchos sobrinos a los cuales les he contado cuentos la vida entera. Y nosotras éramos niñas que hacíamos ropa para muñecas. Y entonces les contábamos un cuento, y yo en el fondo ya estaba actuando en aquella época, sin darme cuenta. Mis malos eran malísimos, y mis buenos, eran buenísimos, por supuesto. Pero yo creo que el teatro, el teatro completo da con todo, el teatro es literatura, es cómo está contado, es lo que dice.
-Por otro lado, es toda una muestra de ideales hacer teatro en los barrios, y de forma gratuita.
-Bueno, sí, pero además yo quiero llevar la obra a los colegios, actuar en los colegios, para los chicos, porque yo creo que con cada obra contamos una historia, y esta es una historia cómica. De chica lo que siempre más me gustó fue subirme arriba del escenario.


Ojalá lo siga haciendo por muchos años más, porque con sus obras aquí, en La Paternal, honra a nuestro barrio.

Otra información: El domingo 27 hay otra función a las 19 hs.

viernes, 25 de febrero de 2011

Argentinos volvió a la copa, y la copa volvió al barrio

Tras 25 años de espera, los hinchas del bicho volvieron a ver sus colores dentro de la competición más importante de Sudamérica. La gente, ansiosa y esperanzada, no solo volvería a verlo jugar en su cancha, sino que también desde aquella histórica tribuna que desde hacía mucho no ocupaba, la de la calle Boyacá. Con el estallido todos en la salida del equipo, el equipo le remontó un partido con porvenir oscuro al América de México, para terminar ganándolo 3 a 1, y liderar el grupo 3 de la Copa Libertadores.


Con una gran actuación del nuevo delantero de área, Santiago Salcedo, que metió dos goles, y una tremenda definición de Cristian Sánchez Prette, Argentinos revirtió un primer tiempo para el olvido, con desconcentraciones en la pelota parada, sin distribución en el mediocampo, y con muchos pelotazos a los delanteros, que no pesaban en ataque ni en defensa. Con un juego muy poco fluído y un América de México que no ofrecía resistencia, a mitad de la primera parte el equipo del barrio se dio cuenta de que lo podía ganar, pero llegó un baldazo de agua fría, el gol de Daniel Montenegro, que nublaba el panorama del partido, y derrumbaba las chances de ganar por primera vez en el campeonato.


Llegando al final del primer tiempo llegó una jugada dudosa que terminó en penal, y con una gran definición, el paraguayo le tapó la boca a muchos y le cambió la cara al equipo, que salió al segundo tiempo con otra actitud: más agresivo, Troglio hizo dos cambios y cambió la formación a un 4-4-2. América se replegó y esperó el final del partido para rescatar ese punto que los conformaba. Sólo restaba que de un córner ejecutado por Mauro Bogado, de muy buena aparición, Salcedo volviera a convertir, y que Sánchez Prette sacara de la galera un derechazo espectacular que terminó en el ángulo del arquero mexicano, Francisco Ochoa.


Un hincha de 19 años, Julián Russo, se refirió a estos temas:


-¿Qué te produjo que Argentinos vuelva a la calle Boyacá?

Volver a Boyacá fue más que nada una alegría por la historia. Argentinos históricamente hizo de local ahí. Por eso en la década del 60 se bautizó al equipo como "el tifón de Boyacá”. Sobre todo la alegría es porque volvimos a nuestro estadio hace 7 años y ayer a la noche pudimos también volver a nuestro lugar en el barrio. Si bien yo claramente no viví esa parte de la historia del club, muchas cosas pasaron en esas tribunas. Volver a ese lugar es respetar la historia, como el “fútbol y toque” y el semillero.


-¿Y volver a la Libertadores? ¿Cómo viviste estos últimos años del club?

-Y, por otro lado, ver a argentinos por primera vez en la copa es algo maravilloso. La verdad se me hincha el pecho de orgullo cuando los grandes medios nacionales hablan de "el modesto club de barrio" que siempre hace milagros, como el del jueves 24 y como contra Fluminense. Son cosas que nunca nadie podrá entender, además yo voy a ver a Argentinos desde que tengo 7 años. En la B, en Ferro, vi un ascenso y un descenso. Y siempre remarla de abajo, quedar ahí en la puerta del ascenso, hasta que una camada del semillero revivió nuestra historia (Pisculichi, Biglia, Walter García) y nos devolvieron a nuestro lugar, a primera. Vivimos muchas cosas: la inauguración del estadio, todo. Fueron muchas alegrías juntas. Después fue ganarle por primera vez a los grandes y ver que el bicho efectivamente era un club de primera, dijeran lo que dijeran. Y más tarde el campeonato y esto nuevamente, es sentir el pecho inflado siempre.


¿Por qué no volvieron a la calle Boyacá apenas se reinauguró el estadio?

Porque los 20 años dando vueltas por otros barrios le quitaron a Argentinos ese sentido de pertenencia del “barrio” que recién ahora está recuperando. Recién ahora está volviendo a sentirse la ligazón entre "Argentinos Juniors - Barrio Paternal", y eso es algo hermoso.

Argentinos volvió a la copa, y la copa, volvió al barrio.

Escribe: Pablo Pilanski.

jueves, 2 de diciembre de 2010

Perfil de Norma Aleandro






Pablo Pilanski

“Tengo los mismos placeres que tuve toda la vida”. Norma Aleandro es una mujer que no cree en el matrimonio, pero que se casó tres veces. Muy premiada a lo largo de su vida, durante quince años experimentó con LSD para hacer terapia. De una infancia dura y criada por su abuela, es tan familiera que hasta decidió volverse de Hollywood para estar cerca de sus afectos. A punto de estrenar “Familia para armar”, donde será dirigida por su hijo, Oscar Ferrigno, cuenta que “leer es una de las diversiones de la vida”.

Ya levantada a las 9 de la mañana, toma un té con leche, tostadas con manteca, jugo de distintas frutas y afronta otro día que seguramente será con mucho trabajo. Malena Sánchez, compañera de rodaje en “Familia para armar”, cuenta que la actual esposa del psicoanalista Eduardo Le Poole “estudia mucho lo que quiere transmitir cada escena, y no acepta un error, aunque siempre con alegría”.

“No formo parte de ningún partido político porque me gusta decir lo que pienso, y quiero seguir así toda mi vida. Yo no fui bajo ninguna bandera política a dictar talleres de actuación a la cárcel de mujeres en Ezeiza”, dice quien estuvo exiliada en Uruguay y España por cuatro años porque en 1976 durante una función le pusieron dos bombas en el teatro.

Casada en Uruguay durante el exilio con su actual pareja, siempre que pueden van a visitar la casa que tienen en La Pedrera, un pueblo chico y tranquilo, ubicado en la costa del Océano Atlántico.

Hoy, a los 74 años, aclara que si bien tiene pasaporte europeo, allá se siente una extranjera, y que cuando estuvo afuera solo fue para estar “un ratito y después volver”.

jueves, 18 de noviembre de 2010

Galeano comete, sin remordimientos, la violación de las fronteras que separan los géneros literarios

Por Pablo Pilanski

Eduardo Galeano, un periodista y escritor nacido hace 70 años en Uruguay pero con el corazón en toda la región sudamericana, representa la poesía en cuentos cortos, largos, gordos y flacos de la Latinoamérica actual. Es la mezcla perfecta entre un curioso periodista que se empecina en concebir historias donde otros tan sólo ven hechos cotidianos, y un poeta que reúne sabiduría, sensibilidad y sencillez para decir lo que no dice, pero que a la vez está ahí escrito.

Una serie de libros encasillan su magia. Una serie de libros confirman que no merece ser categorizado bajo una etiqueta. Como dice la editorial de uno de sus libros, “Galeano comete, sin remordimientos, la violación de las fronteras que separan los géneros literarios”.

Eduardo Galeano es aquel que siempre da una mano y ayuda con una de sus tantas frases a cerrar una evaluación, una charla ante mucho público, o tan sólo una actividad lúdica. Con “El libro de los abrazos” realiza un viaje por todo Sudamérica rescatando historias de esas que llegan al corazón, por más chiquitas que sean.

Decir Galeano es decir fútbol, poesía, política e inteligencia a la hora de describir, con pocas palabras, un concepto, una idea, una historia.

Camina todos los días su ciudad natal de Montevideo, y escribe sus obras, donde se encuentran la narración con la poesía, la crónica con el ensayo, y el lector con el autor. Cada idea que arranca de su mente se escabulle en el alma de quien se anima a leer tan sólo un párrafo de uno de sus textos.

Perseguido en épocas de dictadura uruguaya, deja una de sus frases en el aire. “Son cosas chiquitas. No acaban con la pobreza, no nos sacan del subdesarrollo, no socializan los medios de producción y de cambio, no expropian las cuevas de Alí Babá. Pero quizá desencadenen la alegría de hacer, y la traduzcan en actos. Y al fin y al cabo, actuar sobre la realidad y cambiarla, aunque sea un poquito, es la única manera de probar que la realidad es transformable”.

martes, 2 de noviembre de 2010

Avellaneda, un barrio de felicidad y angustia

Escribe: Pablo Pilanski.

Jueves 22/12/1983. 18 horas. Clásico de Avellaneda. Última fecha.
Un estadio que explotaba de gente. Gritos, fervor y alegría por un lado,
llantos y desconsuelo por el otro.

La fiebre por ver a un Independiente que llegaba con 43 puntos hizo de un día laboral una fiesta a la que no faltó ningún invitado.

Los anfitriones fueron los hinchas de un rojo puntero que de ganar sería campeón frente a su eterno rival, que ya había perdido la categoría. En la vereda de enfrente, apenas un puñado de simpatizantes del albiceleste.

Había sonado el silbato y todavía ningún hincha del equipo de Bochini cantaba por el campeonato, porque si bien la lógica indicaba que ganaría Independiente, la lógica y el fútbol no siempre fueron de la mano. Quizá fue por eso que cuando Ricardo Giusti marcó el primer gol a los 42 minutos del primer tiempo la gente sacó ese “dale campeón” que llevaban 5 años queriendo gritar. 1 a 0. Ferro y San Lorenzo, los escoltas, a 1 punto, empataban. El rojo no jugaba bien, pero ganaba. Eso era lo que había que hacer. Había que salir campeón, porque eso hundiría más al ya descendido Racing.

Trossero metió el segundo ni bien arrancado el complemento. El ruido ya era ensordecedor. La gente se abrazaba, estaban por darle la vuelta en la cara a la “academia”.

Estaba terminando el encuentro cuando se desató la locura. Unos hinchas entraron a la cancha y le robaron hasta las medias a los jugadores. El partido se tuvo que suspender a un minuto del tiempo reglamentario, pero igualmente terminó. Independiente era el campeón. Todo el mundo ya estaba en el césped.

El equipo de Marangoni y Burruchaga se merecía ese festejo, porque según algunos periodistas, era “el equipo que más se acerca al fútbol que todos queremos y admiramos”.

El rojo, campeón; Racing, a la B.

Avellaneda, un barrio de felicidad y angustia.


La verdad que no escribieron los diarios

Escribe: Pablo Pilanski

Antonio Domínguez, investigador e hijo del arquero Rogelio Domínguez, denunció fuertemente ayer ante alumnos de DeporTEA que la eliminación del Mundial de Suecia 1958 no se produjo por “el alto precio del aislamiento” que dejó el peronismo, como titularon algunos medios de la época, sino que fue el desencadenante de distintas operaciones dirigenciales.

“Hubo una serie de factores para que Argentina quede afuera del Mundial: entre ellos, que la venta de jugadores al exterior favorecía a los dirigentes”, explica Antonio, que asegura que no llevaron “a los mejores jugadores” al campeonato, porque de esa forma “mostraron mercadería nueva para vender”.

La bochornosa actuación de la Selección nacional fue conocida como el “desastre de Suecia”, ya que el combinado perdió dos de los tres partidos, y uno por 6 a 1 frente a Checoslovaquia, que junto con Argentina quedó eliminada en primera fase.

En los diarios del país se decía que el equipo no se había enfrentado con rivales europeos previo al Mundial y que por eso su forma de juego estaba atrasada y su preparación física, en estado deplorable. Antonio Domínguez se encargó de poner en jaque esos datos y probar que el seleccionado no sólo había jugado contra diferentes equipos del viejo continente, sino que incluso un año y medio antes había disputado un partido con Checoslovaquia, al que le habían ganado 1 a 0.

Para dar más fundamentos al tema, el investigador recordó el equipo que había salido campeón del sudamericano de Perú 1957, que contó con actuaciones descollantes de Antonio Angelillo, Humberto Maschio, Omar Sívori y Rogelio Domínguez, jugadores que luego no fueron convocados para jugar el campeonato Mundial. Un posible argumento podría haber sido que hasta entonces no se permitía citar a jugadores que se desarrollaran en el exterior, pero no. En el año del Mundial se habilitó a este tipo de jugadores, e igualmente la AFA decidió “mostrar mercadería nueva”, es decir, jugadores del ámbito local que todavía no les habían traído un rédito económico importante.

Actualmente, en los periódicos, siguen apareciendo publicaciones que reflejan lo que en aquella época era tomado por absolutamente cierto, pero una vez más, la conclusión es la misma: si la historia la escriben los que ganan, eso quiere decir que hay otra historia.

lunes, 1 de noviembre de 2010

Pablo Pila. Casilla de mail: pablo.pila@hotmail.com